CONFERENCIA 1. INTRODUCCIÓN A LA HIPNOSIS. PARTE 1

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Temas:

1.Primeras manifestaciones.

2.Período de esplendor e hipnosis clásica.

3.Las escuelas clásicas francesas y rusa:

4.   El Silencio de la Hipnosis


PRIMERAS MANIFESTACIONES.

En el mundo antiguo, la hipnosis como ciencia estaba reservada  a Egipto, Caldea y la India, preferentemente a las castas sacerdotales, en aquel entonces muy privilegiadas.  Los sacerdotes  egipcios  provocaban el sueño hipnótico  en  sujetos desesperados que iban a suplicar alivio para sus padecimientos, cumpliendo este quehacer   la condición de  experiencia religiosa  y  proceder  terapéutico; fenómeno  que  en  distintas modalidades es posible observar aún en muchas regiones del mundo, que en el caso concreto de Cuba tiene sus bases más generales  en los cultos sincréticos.

Los métodos primitivos  de  inducción hipnótica  se  caracterizaban  por el uso del  canto  rítmico  al unísono,  música, baile y palmadas monótonas, toques de tambor, etc. Llama  la  atención que esta formas  concretas de manifestación mágico-religiosas  se  relacionan con  mecanismos  especiales  de sugestión, que provocan trances capaces de modificar los parámetros normales  de conducta, rendimiento o ambos de  una  persona,

Se  sabe que el Abate Faría (1755 - 1819), monje  portugués,  que vivió  durante mucho tiempo en la región de Coa, la India,  hacia 1815 abrió un curso público sobre magnetismo hipnótico en París y esta quizás haya sido hasta el momento la expresión más clara del carácter  oriental  de  los métodos de hipnosis en  cuanto  a  su origen.





PERIODO DE ESPLENDOR E HINOPSIS CLASICA. LAS ESCUELAS FRANCESAS Y RUSA.

Escuelas francesas:

Ya a finales del siglo XVIII, el hipnotismo que hasta entonces se conocía como un fenómeno rodeado de misterio, comenzó a ser visto como  un proceso distinto, y en ello intervino  decisivamente  el Dr. Antonio Mesmer(1734- 1815), médico austríaco que obtuvo con el uso de  la hipnosis como método terapéutico, reconocidos éxitos en la curación  de diversas enfermedades de carácter psíquico. Con este proceder, denominado  "Magnetismo animal" por su propio autor logró espectaculares demostraciones  que  sirvieron para  estimular  las prácticas del hipnotismo y  su  extensión  a otras muchas regiones europeas, donde cautivó y asombró a numerosos investigadores de las Ciencias Médicas.

Según Mesmer era preciso establecer una relación  médico paciente sobre   la   base  de  una  espera   cuidadosamente   organizada, preconceptualizada  y pensada, en la que el tacto  revestía  suma importancia, pues a través de ese contacto se producía el magnetismo,  dado que el ser humano emitía un fluido muy peculiar  que generaba  las manifestaciones aparecidas en ese contexto (crisis psicomotoras, estadios de sueño y pérdida de la conciencia).

 

James Braid  (1795 -  1861)         cirujano escocés, consideró que la    hipnosis representaba un sueño nervioso, de naturaleza    neurofisiológica y ligado en  gran parte  a la fijación de la mirada y al factor psicológico.Según él se trataba de un estado de concentración mental o de abstracción  psicológica,  en el cual las facultades  espirituales  eran completamente  absorbidas por una única idea o por una  serie  de pensamientos  que  en el momento mismo del  trance  hipnótico  se tornaban estables e inconmovibles y, por ende se independizaban o se hacían indiferentes a otras influencias externas.

 

 

Escuela de la Salpetriere

 

Creada por Jean Martín Charcot  (1825-1903), quien fuera profesor de Neurología en la  Salpetriere. En  1948 inició en el Hospital de la  Salpetriere  de Paris una serie de estudios diagnosticados como histéricos, que arrojaron elementos importantísimos, matizados con criterios nuevos.

Previamente,  Jean Martín Charcot   había establecido dos  signos típicos de la histeria:

  1. Su aparición y desaparición en forma caprichosa.
  2. La  no  ocurrencia  de lesiones cerebrales,  a  pesar  de  su carácter reversible y de que se manifiesten a través del  sistema nervioso sensorial, pues se producen de acuerdo con la imagen que el sujeto se ha formado de las diversas partes de su anatomía.

Charcot comprobó que  cuando se empleaba  la  hipnosis,  los síntomas  que  por  lo general acompañaban  al  cuadro  histérico (rigidez,  parálisis, sonambulismo, anestesia, etc.)  podían  ser provocados  premeditadamente con exactitud mediante esa  técnica, pero  también compensados hasta el punto de que la persona  histérica  retornaba  a la normalidad o presentaba  síntomas  de  otra naturaleza.

Su excesivo hurgamiento en esta problemática condujo  a Charcot a un grave error metodológico, pues al tratar de comparar con sistematicidad los trances hipnóticos con las manifestaciones histéricas, tomó una senda equivocada que lo llevó  inexorablemente  a  obviar las sutilezas del proceso  hipnótico  y  a reducirlo de un modo bastante exagerado a la histeria, lo cual le condenó  al  aislamiento conceptual de otros científicos,  que  si bien habían sido sus seguidores y discípulos, decidieron entonces elaborar sus propias y defender  enfoques diferentes del problema.

Fundamentaciones teóricas de los discípulos de Charcot

 

Pierre Janet (1859-1947)

Prestó una especial atención al estado mental de los enfermos  y al sonambulismo, de donde se derivó su énfasis en  la amnesia  que  aparecía cuando el sujeto despertaba de  su  estado sonambúlico. 

Quizás  sin  proponérselo, Janet llegó al centro de  una  de  las variedades  clínicas  de la histeria, conocida hoy  en  día  como histeria disociativa, pero no ahondó en el problema de la personalidad   del sujeto y su relación con el síntoma; concibió la hipnosis no como un sueño, sino como  un  modo inferior  de funcionamiento de la psiquis. Aunque Janet no explicó nunca las causas de la disociación de  la conciencia,  sus  trabajos  tuvieron una  gran  relevancia,  pues reforzaron  el criterio de que la histeria podía  producirse  por sugestión.

Para  Janet,  lo  esencial era  que  en  el  trance sonambúlico, un sistema o grupo de ideas se liberaban del resto y regían  la  conducta de los individuos durante  un  tiempo, casi siempre esas ideas emancipadas resultaban dolorosas o angustiantes para las personas e incluso les impedían lograr  satisfacciones placenteras en la vida real, lo cual generaba en ellas  todo un  proceso de disociación; componente este esencial  del  cuadro histérico.

Joseph Breuer (1842-1925)

Sigmund Freud (1859- 1939)

Destacaron el papel de la personalidad del enfermo en su relación con el síntoma específico.

Llegaron a una conclusión: los  síntomas histéricos estaban  relacionados  con sucesos o áreas conflictivas,  y  para poder eliminarlas, era preciso que se experimentara nuevamente el cuadro emocional que les había originado.

Observaron que a pesar del éxito alcanzado  en  la supresión  de los síntomas no se lograba en esencia  la  completa curación, pues muchos pacientes despedidos como curados, retornaban a menudo con otras manifestaciones clínicas.

Freud estimaba que la causa específica seguía sin conocerse y que se  mantenía a niveles demasiado profundo.

Consideró que durante un trance hipnótico:

 1. El paciente  no se hallaba en poder de todas  sus  facultades, pues era más un fragmento disociado que una persona íntegra.

2.  Que  en el estado de sueño podía ignorar  totalmente  lo  que había ocurrido durante el tratamiento y que ello dificultaría  su concientización.

3.  Que era mejor entonces el relato, pues libremente  el  sujeto recordaba,  cooperaba  y permitía ser conducido hasta  la  fuente real de sus dificultades.

Todos estos elementos revistieron una importancia extraordinaria, por  cuanto  significaron el rompimiento de Freud  con  el  mundo hipnótico  que  hasta ese momento no había tenido  adversario  de mayor relieve.

Primera escuela de Nancy.

 

Hyppolyte Berheim (1840  -  1919), profesor destacadísimo de la Universidad de Nancy, en Estrasburgo, quien practicó intensamente la hipnosis  y concluyó que el  sueño natural o provocado no era indispensable para realizar el trance hipnótico, puesto que "toda idea sugerida tiende a convertirse en acto  y  no  existe un estado  especial,  anormal,  artificial o histérico  que se pueda calificar de hipnosis; solo hay fenómenos de  sugerencias  exaltantes  que pueden producirse  en  el  sueño natural o provocado".

Más  adelante  precisa: "El sueño exalta  la  sugestibilidad,"  y aduce dos razones:

  1. Porque aumenta la creencia de suprimir el razonamiento.
  2. Porque incrementa la fuerza ideodinámica por el predominio  de facultades de la imaginación.

Si bien Charcot  consideró  que  en la estructura de  todo  fenómeno   hipnótico se incluían 3 elementos:

a) Letargo.

b) Catalepsia.

c) Sonambulismo.

Berheim  se  opuso  a esta formulación, pues según  él todo  lo observado  por Charcot era una simple fábula, que no  resultaba fácil  hallar  esa  estructura. Debe partirse  del  hecho de que este  enfoque responde  a  los criterios  de la hipnosis clásica en función del nivel de  trance que se logre con el sujeto hipnotizado.

Si para Charcot la Hipnosis era un acto de Histeria, para Berheim era de sugestión.

 

 

Segunda Escuela de Nancy.

Emile Cue  (1857-1926)

Él hizo un marcado énfasis en la  autosugestión, particularmente  en  las posibilidades que tenía el  sujeto  para autosugestionarse  y autohipnotizarse. Decía al respecto:" A  fin de  cuentas, toda hipnosis es autosugestión, lo que es  lo  mismo que autohipnosis"

Charles Boudim (1893-1963)

 Aportó  el  criterio  del   inconsciente positivo,  según el cual "bajo estado hipnótico el  sujeto  asume actitudes   inconscientes,   que   son,  en   esencia,   un   todo estructuralmente  organizado que permite actuar  inteligentemente en función de lograr un objetivo"

Estos  autores  tuvieron una importancia capital, Muestras de ellos es el valor de la autosugestión para los métodos de autorelajación como principio inherente a éstos, y también el  fenómeno del inconsciente positivo, que sirvió  de  basamento metodológico y teórico a la Nueva Hipnosis y a su máximo exponen­te: Erickson, "Es quien organiza  nuestros comportamientos sin nuestro  consentimiento", según este autor

 

Escuela Rusa

        

 Iván Petrovich Pavlov (1849-1936)

Introdujo   el concepto  de segundo sistema de señales, privativo del hombre,  y consideró lo siguiente: "La palabra es un estimulador condicionado tan real  como  todos los  demás, pero a la vez tan universal como ningún otro, que  en este  aspecto no puede ser comparado en modo alguno, ni cuantitativa  ni  cualitativamente, con los demás  estimuladores  de  los animales"

En  la  obra  de Pavlov merecen ser  resaltados  varios  aspectos basales de su valiosa incursión en el campo de la hipnosis.

I.  La teoría de los reflejos condicionados.

II. La teoría de los procesos de excitación e inhibición, con sus respectivas modalidades e interrelaciones.

III. La teoría reflexológica del sueño y los estados  intermedios entre éste y la vigilia (fases oniroides o hipnóticas).

 

Los reflejos condicionados.

Según Pavlov, tales reflejos se adquieren en la vida y constituyen conexiones de carácter temporal, cuya permanencia depende  del reforzamiento  o repetición, que es, en definitiva el  componente activo  de este proceso, pues mantiene a los focos de  excitación que  se producen en la corteza, originados por los estímulos  que no se inhiben.

Ej. El Signo señal que dejamos para simplificar la inducción Hipnótica

Su no inhibición permite, por una parte, conservar lo  aprendido; pero su inhibición tiene también a veces efectos positivos pues permite la elaboración de nuevas conexiones y por tanto la adaptación del animal a nuevas circunstancias.

Procesos de excitación e inhibición.

La excitación se produce precisamente cuando ese estímulo que llega a la corteza cerebral, refleja toda su actividad; es decir, cuando  se expresa como tal. La inhibición es todo lo  contrario: representa  el  cese de actividad, aunque constituye  un  proceso activo.

¿Cuándo desaparecen los focos de excitación?

1 Cuando cesa la fuerza que los promueve (relativa al estímulo).

2 Cuando actúa otra fuerza superior a la que los genera y con  un valor contrario; esto es: cuando el foco de inhibición elimina al de excitación.

Formas fundamentales de inhibición:

Interna o activa. En ella cada estímulo cortical se hace inactivo por  sí solo,  en dependencia de las mismas condiciones de su  aplicación (olvido por falta de actividad).

Externa o pasiva. Aquí la acción de excitantes  externos  o  internos sobre  el  sistema  nervioso  central genera  un  foco  de  nueva actividad  que  puede manifestarse en el  funcionamiento  de  los órganos.  Este es el fundamento de la inducción recíproca de  los focos  de excitación e inhibición (v gr., el mecanismo  defensivo de la represión).

Transliminar o ultraliminar. En esta la capacidad funcional de las células  nerviosas resulta insuficiente ante la intensidad del estímulo supramaximal  que se presenta como destructivo (v gr., Quemaduras profundas que no causan dolor).

 Teoría reflexológica del sueño y los estados intermedios entre éste y la vigilia.

Para Pavlov,  la inhibición era un fenómeno concentrado, que  en  la hipnosis  y el sueño se propagaba a regiones más o  menos  vastas del cerebro, sin embargo  a pesar de esas  similitudes como propagaciones de focos de inhibición,  la  hipnosis y el sueño se diferencian, puesto que  en  la primera  la inhibición es parcial y en el segundo generalizada  a los  grandes hemisferios, con excepción de los puntos  cerebrales que  se mantienen alertas o de servicio e impiden que la  persona se desconecte de su realidad significativa

El sueño puede ser:

Activo. Cuando se produce por irradiación progresiva  de  la inhibición desde alguno de sus focos, como resultado de la acción constante de un estímulo monótono o inhibidor con bastante fortaleza. La hipnosis se basa fisiológicamente en esto.

Pasivo. Cuando ocurre la abolición de un  gran  número  de excitaciones  recibidas de ordinario por los grandes  hemisferios cerebrales.


 

El SILENCIO DE LA HIPNOSIS (1900-1965)

CAUSAS FUNDAMENTALES

  1. La unilateralidad y lo inadecuado de las posiciones  adoptadas  en el pasado por las  escuelas hipnológicas de Nancy y Babinsky.
  2. La polémica entre esas escuelas solo puso de  manifiesto  las  enormes   dificultades  que se oponían al  descubrimiento  de  los  mecanismos  íntimos  de  los estados   hipnóticos, todo  lo  cual condujo a muchos clínicos, psicólogos y psiquiatras a asumir  una posición  pesimista respecto a la posibilidad de aplicar directamente la hipnosis en la clínica.
  3. La  muerte de Charcot que, fue un duro golpe,  pues  con  sus trabajos  y su propia vida logró alcanzar la hipnosis  su  máximo esplendor.
  4. El rompimiento  de Freud con  la hipnosis y  el desarrollo de  la teoría  del psicoanálisis  constituyó  el golpe de gracia, pues  un  científico  como  él,  de tan  altísimo  renombre,  eclipsó  toda posición diferente y ganó a los antiguos adeptos de la  corriente hipnótica.

Solo en la antigua URSS se mantuvo viva gracias a los trabajos de Pavlov y Bejterev


 

         BIBLIOGRAFIA

Cobian Mena. Alberto: Yo si creo en la Hipnosis, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1997.

Cobian Mena, Alberto: La Hipnosis y sus aplicaciones terapéuticas, Morales i Torres Editores

Martínez Perigod, Braulio y Moisés Asís: Hipnosis: Teoría, métodos y técnicas. Editorial Científico Técnica, Ciudad de la Habana, 1989

Pavlov: Obras escogidas, Editorial Quetzal, Buenos Aires, Argentina, 1962

Bustamente,Jose A. Psicologia Médica, 2da. Reimpresión, t. I. Edición Revolucionaria, La Habana, 1979